Offline
Max, el perro detector de explosivos de la Guardia Civil en Cantabria, se jubila y es adoptado tras nueve años de servicio
Por Esther Casabó
Publicado en 08/06/2026 10:11
Cantabria

La unidad cinológica de la Guardia Civil de Cantabria ha despedido a Max, un perro detector de explosivos que, tras una trayectoria de nueve años en servicio activo, inicia ahora una nueva vida en familia dentro de la propia comunidad autónoma.

Max, un labrador retriever macho de once años, ha formado parte del equipo especializado en detección de explosivos tras completar su formación en el Servicio Cinológico de la Guardia Civil. Durante casi una década ha participado en dispositivos de alta exigencia, entre ellos servicios de seguridad en la Cumbre Europea, visitas de autoridades, controles en infraestructuras sensibles como el aeropuerto o el puerto de Santander, así como en reconocimientos preventivos en sedes oficiales.

Uno de los momentos más relevantes de su carrera fue su participación, junto a su guía —un cabo primero del Servicio Cinológico— en los últimos Juegos Olímpicos celebrados en Francia, donde su labor se centró en la inspección de hoteles y espacios deportivos vinculados a la competición.

 

Relevo operativo: llega Chini

Tras su jubilación, la unidad ha incorporado a Chini, una pastor holandés de cuatro años que ya se encuentra plenamente operativa. Con su incorporación, la Guardia Civil en Cantabria mantiene su capacidad operativa dentro de un equipo compuesto por una decena de perros especializados.

Estos equipos se distribuyen principalmente en Santander y su entorno, mientras que uno de ellos presta servicio en la zona de Potes, colaborando estrechamente con el GREIM en la búsqueda de personas.

La unidad cinológica cántabra desarrolla actualmente funciones en distintos ámbitos: detección de explosivos, búsqueda de drogas, localización de dinero y apoyo en dispositivos de rescate.

Una jubilación con final feliz en casa

En el caso de Max, su retirada no ha significado un cambio de vida radical: ha sido adoptado y continuará viviendo en Cantabria, en un entorno familiar.

El protocolo habitual de la Guardia Civil establece que, tras la jubilación, la primera opción de adopción corresponde al propio agente o guía con el que el perro ha trabajado durante su carrera. Cuando esto no es posible, se activa el plan de adopción a través de la asociación sin ánimo de lucro Héroes de 4 Patas, especializada en buscar hogar a perros jubilados de cuerpos de seguridad y fuerzas armadas.

La organización, creada en 2015 por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, promueve una retirada digna para estos animales y gestiona adopciones en toda España. Más información en: Héroes de 4 Patas

Un legado de servicio silencioso

 

La historia de Max resume el papel fundamental de los perros detector de explosivos: trabajo discreto, constante y decisivo en la prevención de amenazas. Ahora, lejos del servicio activo, comienza una etapa más tranquila, pero igualmente acompañada, en su nueva vida en Cantabria.

Imagenes: Guardia Civil

Comentarios
¡Comentario enviado exitosamente!