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Música en Grande vive una segunda jornada de emociones, energía y miles de voces cantando al unísono
Por Esther Casabó
Publicado en 27/06/2026 11:57 • Actualizado 27/06/2026 11:58
Música Cantabria

La segunda jornada de Música en Grande volvió a demostrar este viernes por qué es una de las grandes citas musicales del verano en Cantabria. Desde primera hora de la tarde estuvimos en el Complejo Deportivo Óscar Freire viviendo el ambiente de un festival que reunió a miles de personas con un único objetivo: cantar, bailar y disfrutar de la música.

La encargada de abrir la tarde fue Leire Martínez, que apareció sobre el escenario con la fuerza, la elegancia y la cercanía que la caracterizan. El calor no impidió que el público respondiera desde el primer minuto. Bastaron los primeros acordes de "Mi Nombre" para que comenzaran los bailes y los primeros coros de la jornada.

A lo largo del concierto, Leire repasó también algunos de los grandes éxitos de su etapa en La Oreja de Van Gogh, canciones que el público cantó prácticamente de principio a fin. Acompañada por una banda de enorme calidad, destacó especialmente la presencia de Víctor Elías, a los teclados y como director musical de la gira, cuya experiencia se dejó notar en un directo perfectamente cuidado. Leire dominó el escenario con una naturalidad impresionante, combinando potencia vocal, emoción y complicidad con un público que no dejó de acompañarla en ningún momento.

El relevo lo tomó Mafalda Cardenal, una de las voces jóvenes con mayor proyección del panorama nacional. Con un repertorio cargado de canciones sobre el amor, el desamor y las emociones cotidianas, conquistó al público con la dulzura de su voz y la sinceridad de sus letras.

Uno de los momentos más especiales de la tarde llegó cuando decidió bajar del escenario para cantar rodeada de sus seguidores. Decenas de personas la abrazaron, la acompañaron en cada verso y convirtieron ese instante en uno de los más emotivos de toda la jornada. Una escena que demuestra la cercanía de una artista que conecta de una forma muy especial con quienes la escuchan.

Después llegó el turno de Walls, que elevó las revoluciones del festival con un directo lleno de guitarras, energía y actitud. El artista murciano, que ha conseguido crear un estilo propio mezclando pop, rock alternativo y sonidos urbanos, conectó rápidamente con el público. Entre bromas comentó que le había "robado media banda" a Leire Martínez, incluido Víctor Elías, desatando las risas de los asistentes.

Su concierto fue un auténtico derroche de energía, con el público saltando y coreando sus canciones de principio a fin. Tanto se entregó sobre el escenario que acabó quitándose las botas vaqueras porque, según confesó entre risas, ya no podía más con ellas. Un detalle espontáneo que arrancó otra gran ovación.

El ambiente continuó creciendo con Hey Kid, una de las propuestas más frescas del pop indie nacional. Con un sonido cercano, melodías pegadizas y letras que hablan de historias cotidianas, consiguió mantener el recinto completamente conectado. Temas como "La Noche de San Juan" fueron cantados por cientos de personas, demostrando que su música ya forma parte de la banda sonora de muchos jóvenes.

Y entonces llegó uno de los momentos más esperados de la noche. Manuel Turizo hizo su aparición para transformar el recinto en una auténtica fiesta latina. Bachata, merengue, pop urbano y ritmos tropicales se mezclaron en un espectáculo de gran formato, acompañado por un impresionante despliegue de bailarines, luces, llamaradas de fuego y columnas de vapor que hicieron vibrar al público.

El colombiano encadenó éxito tras éxito mientras miles de personas cantaban y bailaban sin descanso. Uno de los momentos más entrañables llegó cuando invitó a subir al escenario a una niña que llevaba un cartel entre el público, un gesto que emocionó tanto a ella como al resto de asistentes y que volvió a demostrar la cercanía del artista.

La música continuó hasta bien entrada la madrugada con Lyanno, encargado de poner el broche final a una intensa jornada desde el escenario secundario, manteniendo el ambiente festivo hasta el último minuto.

Más allá de los conciertos, Música en Grande volvió a demostrar que es mucho más que un festival. Familias, grupos de amigos, parejas y público de todas las edades compartieron una noche llena de música, reencuentros y buen ambiente. Tampoco faltaron las zonas de restauración, los puestos de merchandising, el espacio para tatuajes y otros rincones que convierten el recinto en una auténtica experiencia para disfrutar durante horas.

Una de las novedades más destacadas de esta edición ha sido la incorporación de dos escenarios, una apuesta de la organización que ha permitido agilizar al máximo los cambios entre artistas. Mientras un escenario se preparaba para el siguiente concierto, el otro seguía ofreciendo música, consiguiendo que el ritmo del festival no decayera en ningún momento y que el público apenas tuviera que esperar entre actuación y actuación.

Con una segunda jornada que dejó grandes actuaciones, momentos emotivos y un ambiente espectacular, Música en Grande afronta ahora su última cita con la ilusión de volver a llenar el recinto y despedir una edición que está confirmando, una vez más, que Torrelavega se convierte durante unos días en la capital de la música en directo de Cantabria.

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