Hay lugares que se quedan grabados en la memoria mucho antes de que uno sepa que algún día querrá fotografiarlos. A Jorge Póo le ocurrió con el Rastro de Madrid. Tenía nueve años cuando viajó desde Comillas a la capital con su familia y descubrió aquel mercadillo donde los objetos se exponían directamente sobre el suelo, amontonados sin orden aparente, como si cada uno esperase a que alguien reparase en él.
Aquella imagen se quedó con él. Años después, a finales de los ochenta, regresó al Rastro con una cámara para fotografiar aquel universo que tanto le había impresionado durante su infancia. Lo que comenzó entonces se convirtió en un trabajo fotográfico al que volvería durante años.
El jueves 15 de octubre, Jorge Póo presentó en CASYC PHoto, el espacio de la Fundación Caja Cantabria dedicado a la fotografía, el libro Tras el Rastro de Madrid. 1987-2010, publicado por Ediciones Doce Calles. La obra llega después de años de trabajo y de algún intento anterior de convertir aquel material en una publicación.
Onda Marina acudió al encuentro para conocer de primera mano los detalles de un proyecto que recupera la memoria visual de un lugar que ha cambiado profundamente con el paso del tiempo.

Imagen de la portada del libro "Tras El Rastro de Madrid" de Ediciones Doce Calles
Un Rastro que estaba cambiando
Las fotografías de Póo nos trasladan a un momento de transformación. Durante los años noventa, el Rastro conservaba buena parte de aquella diversidad que lo había convertido en un lugar singular: puestos de objetos antiguos, piezas curiosas, tornillos oxidados, dentaduras postizas y mercancías de todo tipo. Un universo de objetos insólitos y vendedores que parecían formar parte inseparable del paisaje.
Pero aquel escenario fue cambiando. Los puestos tradicionales, con sus antigüedades, curiosidades y artículos ligados a diferentes oficios, fueron dejando espacio a otros dedicados principalmente a la ropa. El mercadillo seguía vivo, aunque su aspecto y sus protagonistas empezaban a ser distintos.
Póo documentó esa transformación a través de escenas cotidianas. No se trataba únicamente de fotografiar un mercado, sino de registrar sus personajes, sus mercancías y una forma de vida que iba cambiando sin detenerse.
En las imágenes aparecen los vendedores, los compradores y los objetos que daban personalidad a aquel espacio. Escenas que, vistas hoy, permiten asomarse a una época y descubrir cómo era el Rastro antes de que muchos de sus puestos y protagonistas desaparecieran.
Fotografiar también era acercarse a las personas
Durante la presentación, el fotógrafo compartió con los asistentes numerosas anécdotas de aquellas jornadas de trabajo. Porque hacer fotografías en el Rastro no consistía simplemente en levantar la cámara y disparar.
Había que observar, encontrar el momento y, en ocasiones, ganarse la confianza de quienes estaban al otro lado del objetivo.
Algunos vendedores recibían al fotógrafo con amabilidad e incluso posaban para él. Otros no veían con los mismos ojos que alguien los retratase mientras trabajaban. Póo recordó que también hubo enfados y situaciones complicadas, hasta el punto de encontrarse con amenazas.
Pero no todas las experiencias terminaban ahí. En ocasiones, el fotógrafo regresaba para entregar una copia del retrato a la persona que había fotografiado. Un gesto que permitía prolongar el encuentro más allá del instante de la toma y que refleja otra dimensión de aquel trabajo.
El Rastro era un escenario cambiante, pero también un lugar de encuentros. Y las personas que lo habitaban terminaron ocupando un lugar esencial en la mirada de Póo.

Programa de la presentación de ayer jueves 15 de Octubre en Photo Encuentros de Casyc Photo
El valor de mirar en blanco y negro
Las fotografías del libro están realizadas en blanco y negro, con los carretes que había en aquella época: Tri-X 400 o similar. La ausencia de color dirige la atención hacia los gestos, las expresiones, las texturas y las relaciones entre los personajes y los objetos.
En estas imágenes, un rostro, una mercancía o una escena aparentemente cotidiana pueden revelar mucho más que lo que muestran a primera vista. Cada fotografía conserva un fragmento de aquel mercado y permite observar detalles que, con el paso del tiempo, adquieren un significado diferente.
El resultado es un recorrido visual por los puestos, las curiosidades y las personas que dieron forma al Rastro entre 1987 y 2010. Un trabajo documental que permite contemplar no solo lo que se vendía, sino también cómo era la vida alrededor de aquellos puestos.
Fotografiar el Rastro hoy
Uno de los asuntos que surgieron durante el encuentro fue la dificultad de fotografiar hoy en día en un espacio tan concurrido como el Rastro. Entre la multitud, sacar una cámara fotográfica para captar los puestos y el ambiente puede entrañar cierto riesgo, una circunstancia que contrasta con la experiencia de Póo cuando comenzó a documentar este mercado a finales de los años ochenta.
El fotógrafo también recordó cómo era entonces el proceso de trabajo, cuando los profesionales revelaban sus propias imágenes en espacios habilitados en sus viviendas. Una labor que exigía tiempo, conocimientos técnicos y dedicación antes de poder contemplar el resultado final.
Andrés Trapiello, un prólogo ligado al Rastro
El libro cuenta con un prólogo del escritor Andrés Trapiello, cuya vinculación con el Rastro madrileño quedó reflejada en su obra El Rastro. Historia, teoría y práctica, publicada en 2018.
Durante la presentación se destacó su entusiasmo por el proyecto de Jorge Póo y por la posibilidad de recuperar, a través de la fotografía, una época del mercadillo que forma parte de la memoria de la ciudad.
Su participación añade una dimensión literaria a este recorrido visual. Las fotografías de Póo muestran cómo era el Rastro, pero también invitan a reflexionar sobre lo que desaparece cuando cambian los lugares, los oficios y las formas de relacionarse con los objetos.
La elección de Trapiello para prologar la obra resulta especialmente significativa por su propia mirada sobre este espacio. En su libro de 2018, el escritor se adentró en la historia del mercado, sus personajes y sus mercancías, combinando recuerdos, observaciones y reflexiones sobre uno de los lugares más reconocibles de Madrid.
Ambos trabajos comparten el interés por descubrir las historias que se esconden detrás de los objetos y por entender el Rastro como algo más que un lugar de compraventa. Sus puestos y mercancías también hablan del paso del tiempo y de las personas que, durante generaciones, han dado vida a este mercado.
Jorge Póo, una trayectoria ligada a la fotografía y al patrimonio
Nacido en Comillas en 1960, Jorge Póo Rayón se inició en la fotografía a los diecisiete años. Su trayectoria profesional abarca ámbitos como la televisión, el cine, los medios audiovisuales, el teatro, la arquitectura y la prensa, con especial dedicación al reportaje fotográfico.
Ha colaborado con agencias de prensa y publicidad, productoras de cine y televisión, y sus fotografías han aparecido en distintos medios de comunicación y publicaciones. También ha desarrollado actividad docente como profesor de reportaje fotográfico en talleres, academias y escuelas especializadas.
Su obra editorial incluye títulos vinculados al patrimonio y al paisaje cántabro, como Comillas con luz propia, Santillana del Mar, un lugar para imaginar, Comillas es punto y aparte y Luces en capilla. A ellos se suma El Rastro sempiterno, publicado en 2023 en coautoría.
Su trayectoria mantiene así un vínculo entre la fotografía, la memoria y el patrimonio, ya sea a través de los paisajes y edificios de Cantabria o de los personajes anónimos que encontró en las calles de Madrid.
Durante el encuentro en CASYC PHoto, Póo mostró también fotografías relacionadas con su próximo proyecto, una señal de que su recorrido creativo continúa.
Porque hay lugares que cambian, personas que desaparecen y objetos que se pierden, pero una fotografía puede conseguir que nada de eso caiga del todo en el olvido.