El pasado viernes, Torrelavega abrió una puerta muy especial. La asociación Adolescere inauguró su nueva sede, un espacio que quiere convertirse en mucho más que un local de atención: una segunda casa para los adolescentes, un lugar donde puedan sentirse escuchados, comprendidos y, sobre todo, seguros.

Tamara, la presidenta de la asociación Adolescere durante la presentación del proyecto
La inauguración tuvo dos presentadoras muy especiales: dos de las adolescentes que forman parte de la asociación fueron las encargadas de conducir el acto. Una manera magnífica de dar protagonismo precisamente a quienes son el centro de este proyecto. Porque en Adolescere los jóvenes no son meros espectadores, también tienen voz y participan activamente en la construcción de este espacio.
La tarde contó además con la participación de Mario San Miguel, que compartió un cuento y una reflexión sobre el amor. También hubo música, con la interpretación de su canción Raros, un título que encaja especialmente bien con el espíritu de una asociación que quiere que cada adolescente pueda ser quien es, sin etiquetas y sin miedo a ser juzgado.
Fue una tarde para abrir las puertas, conocer el proyecto y celebrar que Adolescere cuenta ya con un espacio propio.

Mario San Miguel durante la actuación del viernes en la inauguración de la sede de Adolescere - Foto: Esther Casabó para Onda Marina
Detrás de Adolescere, una forma de entender y acompañar la adolescencia
Durante la mañana del viernes, en una entrevista en El Desván de Onda Marina, Tamara, presidenta y terapeuta de Adolescere, nos acercó a la historia de la asociación y a las razones que impulsaron su creación.
Adolescere nace de la necesidad de ofrecer a los adolescentes un acompañamiento profesional y cercano, un espacio en el que puedan encontrar respuestas, expresar lo que les sucede y recibir ayuda sin sentirse cuestionados. Un proyecto que entiende que detrás de cada adolescente hay una realidad diferente y que no todos cuentan con las mismas oportunidades ni con los mismos apoyos.
A lo largo de la conversación, Tamara nos explicó también las dificultades que supone poner en marcha y mantener una iniciativa de estas características. Hasta ahora, la asociación había desarrollado su actividad en espacios prestados, pero necesitaba contar con un lugar estable donde recibir a los jóvenes y desarrollar su trabajo.
La nueva sede, en un local de alquiler, supone un paso importante para el proyecto, aunque también implica asumir unos gastos fijos que hacen imprescindible la colaboración de particulares, empresas y entidades.
El propósito es que las dificultades económicas de una familia nunca sean un obstáculo para que un adolescente pueda recibir la atención profesional que necesita.
Un lugar donde no tener que fingir que todo va bien
La razón de ser de Adolescere está en algo aparentemente sencillo, pero que no siempre resulta fácil de encontrar: un espacio seguro donde los adolescentes puedan hablar sin sentirse juzgados.
Un lugar donde compartir lo que les preocupa, expresar sus emociones y recibir acompañamiento profesional desde la confianza y la confidencialidad. Lo que se comparte dentro de Adolescere permanece allí. Esa confianza es una de las bases sobre las que quieren construir su trabajo.
Detrás de cada joven hay una historia diferente. Algunos atraviesan situaciones económicas complicadas, otros han vivido experiencias especialmente difíciles y hay quienes necesitan ayuda para afrontar situaciones familiares o personales muy delicadas.
La asociación quiere que ninguno de ellos se quede sin atención por no disponer de recursos económicos. Por eso, además de mantener el espacio físico, uno de sus objetivos es facilitar el acceso a profesionales a aquellas familias que no pueden asumir el coste de esa atención.
Pero Adolescere no quiere ser únicamente un recurso al que acudir cuando las cosas se complican. También apuesta por la prevención, por acompañar a los adolescentes durante su crecimiento y ofrecerles herramientas antes de que los problemas se conviertan en situaciones difíciles de gestionar.
Porque pedir ayuda no debería ser el último recurso.

Decenas de personas acudieron a la inauguración de la sede de Adolescere - Foto: Esther Casabó para Onda Marina
Escuela de Vida para Adolescentes: aprender también forma parte de crecer
Uno de los proyectos de la asociación es la Escuela de Vida para Adolescentes, una iniciativa que parte de una idea fundamental: los jóvenes necesitan herramientas para afrontar muchas de las situaciones con las que se van a encontrar a lo largo de su vida, y no siempre saben dónde aprender a gestionarlas.
La escuela está dirigida a jóvenes de entre 13 y 25 años y aborda cuestiones esenciales para su desarrollo personal y emocional.
La gestión de las emociones, la autoestima, las relaciones personales, la comunicación, las relaciones de pareja, la sexualidad, las adicciones o el uso de las pantallas son algunos de los temas que forman parte de este aprendizaje.
A través de encuentros participativos y talleres, se busca que los adolescentes puedan hablar con naturalidad de asuntos que muchas veces resultan difíciles de abordar, recibir información, compartir experiencias y aprender a tomar decisiones con mayor conocimiento y autonomía.
La intención es que encuentren un espacio donde preguntar sin miedo, expresar sus dudas y descubrir que muchas de las cosas que les preocupan también les suceden a otros jóvenes.
Porque crecer no consiste solamente en cumplir años. También significa aprender a conocerse, reconocer lo que uno siente, establecer relaciones sanas, poner límites y saber pedir ayuda cuando hace falta.
Y para eso no es necesario estar atravesando una situación complicada. La Escuela de Vida también es una puerta abierta a la prevención y al crecimiento personal.

El símbolo de la sede es una puerta abierta - foto: Esther Casabó para Onda Marina
Las llaves para mantener abierta esta segunda casa
Para conseguir que la sede siga funcionando, Adolescere ha puesto en marcha una iniciativa muy simbólica: las «Llaves de Adolescere».
Se trata de distintas aportaciones económicas que cada persona puede realizar según sus posibilidades. Una manera de que particulares, empresas y colaboradores puedan contribuir al mantenimiento del local y a la continuidad de los servicios que presta la asociación.
Entre las formas de colaboración también se encuentra el apoyo económico destinado a facilitar que las familias con menos recursos puedan acceder a atención profesional.
La asociación necesita cubrir los gastos de su nueva sede, pero también contar con recursos para que la falta de dinero no sea un impedimento a la hora de recibir ayuda.
¿Cómo podemos ayudar o contactar con Adolescere?
La asociación invita a particulares, empresas y entidades a conocer su trabajo y colaborar para que este espacio pueda seguir abierto y llegar a más jóvenes y familias.
Hay distintas formas de hacerlo:
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Adquirir una de las Llaves de Adolescere, realizando una aportación económica según las posibilidades de cada persona.
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Realizar donaciones para contribuir a los gastos de mantenimiento de la sede.
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Apoyar a familias sin recursos, ayudando a que puedan acceder a profesionales aunque su situación económica no se lo permita.
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Colaborar como empresa o particular, apoyando el proyecto y sus actividades.
Para solicitar información, conocer las actividades o saber cómo colaborar, estos son sus canales de contacto:
Adolescere cuenta ahora con un lugar propio y con un grupo de personas convencidas de que merece la pena estar al lado de los jóvenes. Pero para que este proyecto siga creciendo necesita que la sociedad también forme parte de ese camino.
Porque hay puertas que no deberían cerrarse nunca. Y esta quiere convertirse en una de esas casas a las que un adolescente pueda llegar sabiendo que alguien le va a escuchar.
Una segunda casa donde crecer, sentirse seguro y descubrir que no tiene por qué afrontar todo a solas.